Baquia - viernes, 26 de agosto de 2016
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Jefe de campaña de Trump, experto en lavar caras de dictadores y corruptos.
Asesor de Ferdinand Marcos y Mobutu Sese Seko, entre otros terroristas.
David Brooks. La Jornada
Nueva York.
Paul Manafort, jefe de la campaña de Donald Trump, es un experto en lavar caras (pero no manos sucias y ensangrentadas) de dictadores, contrarrevolucionarios, violadores de derechos humanos y corruptos, un negocio muy lucrativo.
El hombre encargado de dirigir la campaña del supuesto insurgente contra el establishment es un reconocido integrante del establishment; de hecho, alguien cuya carrera de estratega político es considerada legendaria, gran parte dedicada a ofrecer acceso a la cúpula política estadunidense.
Manafort tomó las riendas de la campaña de Trump en la primavera de este año con el propósito de colocar a un veterano con la capacidad de establecer control y disciplina sobre una de las operaciones políticas más caóticas en tiempos recientes.
Por ahora, parece que eso es misión imposible y su trabajo ahora se ha complicado por revelaciones del New York Times esta semana sobre posibles pagos secretos de uno de sus clientes, Viktor Yanukovich, el ex presidente pro ruso de Ucrania, como la participación de Manafort en posibles maniobras financieras con multimillonarios rusos.
Manafort fue presentado a los Trump (Donald y su padre Fred) en los años 70 nada menos que por Roy Cohn, el famoso abogado golpeador del senador Joseph McCarthy (también abogado, que representaba a una de las familias de la mafia en Estados Unidos). Cohn fue uno de los perros de ataque del macartismo. La familia Trump primero contrató a Cohn para defenderlos contra una demanda del gobierno federal por prácticas de discriminacion racial en sus propiedades de vivienda, Cohn se volvió cuate de Trump, y eventualmente fue quien lo presentó con quien hoy es su jefe de campaña.
Manafort fue discípulo de James Baker, quien sería secretario de Estado. Empezando en los 70, Manafort escaló a las alturas de la cúpula republicana, pero su carrera se distinguió por su trabajo como asesor y estratega electoral de algunas de las figuras más notorias en el escenario mundial.
La lista de clientes de la empresa que encabezó incluyó al dictador filipino Ferdinand Marcos, el líder contrarrevolucionario y mercenario Jonás Savimbi, de Angola, el dictador Mobutu Sese Seko, del Congo, junto con sus contrapartes en Nigeria, Kenya, Somalia, Perú y República Dominicana. Sus socios de negocios han incluido oligarcas, reconocidos traficantes tanto de influencias como de armas, agentes de inteligencia de varios países (incluido Pakistán), y gente ligada al crimen organizado en varias partes del mundo.
Su especialidad era transformar la imagen de dictadores en Estados Unidos, presentándolos como aliados heroicos de Washington contra las fuerzas del mal en el mundo, o esa gran frase: "luchadores por la libertad" (freedom fighters). Su ex socio Roger Stone comentó abiertamente que el negocio que dirigieron juntos fue alistar a la mayoría de los dictadores del mundo que podíamos encontrar para prometerles una nueva imagen, y acceso al poder político y económico en Washington.
Por ejemplo, el trabajo de Manafort ayudó a que el Congreso de Estados Unidos enviara millones en fondos encubiertos para la lucha contra el gobierno de Angola y sus aliados cubanos.
Donald Trump fue uno de los clientes del negocio establecido por Manafort y Stone (junto con Charles Black, quien lanzó la carrera política de Jesse Helms y Lee Atwater, operador legendario de candidatos republicanos) que prestaba servicios de cabildeo, asesoramiento político y más. Trump lo contrató para destruir la competencia potencial a su negocio de casinos en Atlantic City, sobre todo los intereses indígenas. La campaña diseñada por Manafort fue criminalizar la imagen de las tribus.
Con su larga experiencia política –fue clave en la campaña de Gerald Ford en 1976, como una de las manos en control de las convenciones, así como las de 1984 para Reagan y la de Bob Dole en 1996– y su fama como uno de los operadores políticos más significativos en el último medio siglo, Manafort parecía ser el indicado para guiar una de las campañas más caóticas en tiempos recientes. Para alguien como Manafort, estar a cargo de una campaña presidencial en Estados Unidos es el gran premio.
Pero ahora algunos consideran que tal vez con Trump se topó con alguien aún más difícil de manejar que algunos de los peores dictadores del mundo. El ex legislador y ahora estratega político Vin Weber comentó recientemente al Washington Post que si Manafort llega a la conclusión de que su candidato no tiene esperanza, que la campaña no tiene futuro, me imagino que se va a deslindar. Y no lo culparía. ¿Por qué ser el cuate que es culpado por un candidato que no se puede conformar?
Leonardo Boff: "Hay un proyecto para recolonizar América Latina".
Asusta que Estados Unidos negocie dos bases con Macri.
Martín Granovsky, Página12, Arg.
Sacerdote franciscano hasta 1992, Boff concedió un reportaje a este diario, donde narró su propia experiencia frente a la Inquisición y cuestionó el rumbo de Brasil y la Argentina por la subordinación a los capitales transnacionalizados.
Este tipo alto y bonachón de 77 años que conversa con Página/12 sobre su preocupación por Brasil y la Argentina es el mismo que en 1992 decidió dejar los hábitos cuando era sacerdote franciscano y el Vaticano amenazaba con ordenarle otra vez lo que ya había sufrido en 1985: el silencio. Y el silencio no era la especialidad de uno de los fundadores de la Teología para la Liberación.
Callarse sigue sin gustarle. Boff recibe a este diario en un hotel sencillo de Palermo. Al mediodía estuvo conversando con Hebe Bonafini en el programa radial del ex embajador en el Vaticano Eduardo Valdés, amigo suyo, por la 750. A las cinco de la tarde de un domingo rabioso y olímpico Boff debe ser el único ser humano que no mira tenis por televisión. Llega la fotógrafa del diario. Mientras posa le cuenta que hace muchos años explicó qué era la mística delante de un fotógrafo de O Globo. Cuando cruzó los brazos, quedó en posición de corte de mangas.
–Escribieron que yo había dado banana al Papa –narra Boff con cara divertida–. ¿Acá se dice así?
–No, pero usamos mucho el gesto.
–Por supuesto publicaron esa foto.
–¿Y era verdad que usted le dio banana al Papa?
–Ja, ja, no. Me hubiera gustado, pero no podía. En ese momento Juan Pablo II ya me había impuesto silencio.
El Vaticano no lo silenció de cualquier modo. En 1985 lo condenó al silencio cuando todavía era sacerdote. Antes lo juzgó el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como se llama ahora la vieja Inquisición. Era Joseph Ratzinger, quien en 2005 sería entronizado Papa como Benedicto XVI.
–El edificio está a la izquierda de la gran plaza para quien va en dirección de la Basílica de San Pedro. Fue una experiencia terrorífica. Entre por un largo corredor al que daban pasillos con alfombras rojas. En un momento vi al fondo una puerta muy pequeña. Me agaché porque sentí que no entraría erguido. Es una zona oscura y tenebrosa. El cardenal estaba sentado en su lugar, sobre una tarima a medio metro del piso. Todo claro: él estaba por encima de mí. Al costado ya se había ubicado el notario. A mí me sentaron en la misma silla donde estuvo sentado Galileo Galilei, y no es una metáfora: era la misma silla. El interrogatorio fue duro. El cardenal Ratzinger aceptó que en una parte yo pudiera hablar con él junto con dos cardenales brasileños, Paulo Evaristo Arns y Aloisio Lorscheider.
–Eligió dos cardenales progresistas.
–Sí, en un momento éramos tres contra uno. Le dijeron que la teología escrita por mí era buena para las comunidades. Ratzinger había escrito criticándola. Uno de los cardenales le dijo que lo suyo había sido como elegir a un gramático y no a un ingeniero para construir un puente. "Venga a Fortaleza, hable con los campesinos, rece con ellos y con nosotros, participe de nuestras celebraciones y después opine", le propuso. Ratzinger temblaba. "No puedo hacerlo, no es la tradición del Santo Oficio salir de aquí." Psicológicamente es muy fuerte porque para cada uno la Iglesia representa toda una historia y uno entonces puede sentirse solo y abandonado. Llevé el apoyo escrito de 100 mil personas en todo el mundo, incluyendo a un cardenal coreano y a otro filipino.
Mi causa era justa: la de los pobres del mundo. Sigue siendo la misma. Si no, mire lo que pasa en el continente.
–O por golpe como en Brasil o por el voto como en la Argentina, en América Latina avanzan los procesos neoconservadores. ¿Por qué?
–Hay una nueva guerra fría que se libra entre los Estados Unidos y China. China está entrando en América Latina y Brasil pertenece a los BRICS. Entonces al atacar a Brasil atacan a China y a sus enormes inversiones: solo el año pasado invirtió 54 mil millones de dólares para el ferrocarril que une el Atlántico con el Pacífico. También invirtió en puertos e infraestructura, obviamente para favorecer las exportaciones a China.
–¿Y qué quieren según usted los Estados Unidos?
–Ven mal el avance de las relaciones con China, porque ellos quieren controlar el continente. La idea llave del Pentágono es doble. Por un lado, un solo mundo, un solo imperio. Por el otro, cubrir todos los espacios. A nosotros nos asusta mucho que los Estados Unidos negocien con Mauricio Macri 2 bases militares, una en la Patagonia y otra en los límites entre Brasil, Paraguay y la Argentina, cerca del acuífero de agua dulce más grande del mundo.
–¿Es cierto que el Papa dijo que el proceso golpista en Brasil es "obra de los capitalistas"?
–El Papa se acercó mucho a Dilma y Dilma se entusiasmó mucho con él. Siempre buscó saludarlo en cada viaje a Europa. Pero además el Movimiento Sin Tierra tiene el apoyo del Papa. En uno de los viajes al Vaticano a los dirigentes los acompañó una actriz brasileña, Leticia Sabatella. Letizia contó la situación y dijo que lo principal era defender la democracia, porque atacar a Dilma era atacar la democracia y la vulneración de la democracia, dijo ella, traería formas violentas de represión social. Al escucharla el Papa le dijo: "Es obra del capitalismo. Del capitalismo de Brasil y del capitalismo transnacional".
–¿Qué cosa querrían hacer los capitalistas que no pudieron hacer antes y necesitan gobiernos conservadores?
–Creo que el Papa ha visto que el neoliberalismo que da más valor al mercado que al bien común produce una gran marginación y una gran pobreza. Los 40 millones que fueron sacados del hambre en Brasil comienzan a volver a su situación original. En Brasil, como se sabe, el vice que quedó como presidente interino despidió al gabinete de Dilma y atacó el ministerio de bienestar social y la reforma agraria. Los proyectos sociales tienen cada vez menos financiamiento. Cultura pasó de ministerio a una subsecretaría en Comunicación. La mitad del subsidio a las universidades públicas la cortó Temer. El Papa entendió, a mi criterio, que el golpe parlamentario sin bayonetas busca el mismo efecto que antes buscaba el golpe militar: reforzar un grupo de los grandes capitalistas nacionales articulado con los capitalistas transnacionales en función de una acumulación mayor, lo cual se haría privatizando los bienes nacionales. La producción sería para la exportación. Hay un proyecto de recolonizar América Latina para hacerla cada vez más una zona que exporte commodities y no agregue valor a sus productos. Que exportemos materias primas puras. Soja o minerales, lo que sea... América Latina suministraría bienes que en otros sitios no hay. Brasil tiene más de 70 millones de hectáreas para producir. Solo Brasil podría saciar el hambre de todo el mundo. Y nos sobra el agua. Eso caería bajo control del gran capital privatizado o internacionalizado. El Papa se da cuenta del fenómeno y de que los pobres volverán a la miseria y el hambre. Thomas Piketty, que escribió el libro sobre el capital en el siglo XXI, dice que donde entran relaciones sociales del capital lo primero que aparece es la desigualdad. El capital es bueno para el enriquecimiento y malo para la distribución y la justicia social. Es la fase última de la acumulación capitalista. Hay investigaciones muy interesantes del economista Ladislao Dowbor. Uno de sus artículos resumía una investigación suiza que revelaba la existencia de 737 mega corporaciones controlando el 87% de los flujos económicos y financieros del mundo. Ellos deciden dónde hacer inversiones, dónde robar riquezas y dólares, qué partidos apoyar y qué gobiernos desestabilizar. Paraguay, Honduras, Brasil. La tendencia también se confirma con las políticas de Mauricio Macri. En la Argentina el Estado asume una política privatista y no discute más con la sociedad. Solo habla con las empresas. A finales del socialismo y más aún cuando cayó, Ronald Reagan y otros presidentes se propusieron aplicar el capitalismo puro, porque ya no hacía falta balancear nada. No hay sociedad sino individuos. Y los individuos se comen a los otros, no cooperan entre ellos. José Graziano, director de la FAO, informó que hasta la crisis de 2008 había 800 millones de hambrientos y ahora hay cerca de 1,000 millones. La acumulación de la riqueza se concentra en un grupo cada vez más pequeño.
–¿Por qué mencionó especialmente a Macri en su descripción?
–Porque uno no puede analizar la Argentina o Brasil solo desde uno de los dos países ni analizar a los dos países más grandes de Sudamérica sin analizar el intento de los Estados Unidos de alinear a los países dentro de la estrategia imperial. Brasil tiene un mercado de más de 200 millones de habitantes. En 13 años de PT en el poder quedó demostrado que hay dos proyectos en juego. Los dos quieren ser democráticos. Pero la democracia neoliberal es para pocos. Hace políticas ricas para los ricos y pobres para los pobres.
–En el relato sobre la visita de Leticia Sabatella usted citaba cuántos ultra-ricos hay en Brasil.
–Siempre recuerdo esa cifra: 71,440 super-ricos que controlan más de la mitad del Producto Bruto Interno, sobre 210 millones de habitantes. El Banco Mundial ya dijo que la acumulación más grande del capital se hace en Brasil. Son los capitalistas más antipopulares y más antisociales, tienen gran parte de las fortunas afuera, en paraísos fiscales, y operan por sociedades off shore. Es un ejemplo, justamente, de los dos tipos de democracia. La reducida, de Estado mínimo y mercado máximo, con el ataque a los proyectos sociales. El otro tipo de democracia, que en Brasil fue el de Lula, es el de democracia inclusiva, abierta a todos. El de los 71,440 super ricos es un dato del IPEA, el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada. Es muy serio. La correlación mundial de fuerzas no permite que podamos impedir la acumulación del capital. Pero al menos podemos ponerle algún límite.
Médicos y enfermeras abandonan clínicas rurales, asegura dirigente en reunión de barzonistas
Traficantes de Jalisco queman bosques para sembrar narcóticos; Semarnat y Conafor no actúan
Zacatecas, Zac.
Cientos de familias wixárikas, coras y tepehuanas que habitan en la Mesa de El Nayar y parte de la Sierra Madre Occidental, que comparten Durango, Nayarit y Zacatecas, están siendo obligadas a dejar casas y tierras por el acoso permanente del crimen organizado, que los obliga a sembrar y cosechar amapola para producir goma de opio, denunció Abelino Ramos Parra, líder indígena.
Durante la primera reunión nacional de indígenas y campesinos de El Barzón, en esta ciudad, Ramos Parra señaló que los indígenas ya no dejan sus coamiles (milpas) y animales por hambre o pobreza, sino por la presión del narcotráfico: "Hay un desplazamiento fuerte, y no nomás de Nayarit; también en Durango, Zacatecas y parte de Jalisco.
Decenas de comunidades viven en condiciones críticas, a pesar de los programas gubernamentales de apoyo al campo y a los grupos indígenas
, agregó.
Estamos entregando paquetes de insumos para producir maíz. ¡Ojalá no vayan a ser para la amapola! Nosotros lo estamos haciendo de buena fe; espero que no me vayan a meter en un lío. Así están las cosas
.
Desde hace meses, señaló el dirigente, médicos, enfermeras y maestros rehúsan subir a la sierra de El Nayar por temor a los narcotraficantes y han abandonado clínicas rurales y escuelas, por lo que pidió auxilio al gobierno y la sociedad civil.
"Todo esto lo aprovechan los criminales. Al narco le interesa que la gente esté pobre, que no vaya el Ejército, que no vaya nadie. Por eso está huyendo mucha gente. Sí, en parte es el hambre, pero también las condiciones" en las comunidades indígenas.
¿Quién creen que cosecha la goma? ¡Los niños, lo tengo que decir! ¿Por qué? Porque es más cómodo para ellos; están chiquitos y no andan agachados rayando (la amapola para obtener la goma de opio)
.
–¿Cómo desplazan los narcotraficantes a los indígenas?
–Como la siembra de enervantes es clandestina, el narco se esconde en el cerro y empieza a sembrar. Si la vaca de un indígena se mete en el potrero donde siembra amapola, la mata, y eso generó otro desplazamiento.
Ramos Parra, quien también ha sido dirigente de El Barzón en Nayarit, aseguró que los criminales provienen principalmente de Jalisco y provocan incendios forestales a fin de ocupar los terrenos para sus siembras clandestinas.
En la zona donde estamos, en El Nayar, pegado a Jalisco, ¡qué casualidad que todos los incendios se inician en Jalisco! Nos sube la lumbre, nos quema el bosque y nos afecta a los que cosechamos maíz y hongo
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Pese al daño que esto causa a los poblados indígenas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y "todas las instituciones que tienen que ver con la conservación no hacen nada. Nos dejan a nosotros con una chingada guardarraya y tenemos que defender el bosque. ¿Y cómo lo defendemos? Esa es la desesperanza. Tú, gobierno, pon aquí vigilancia o dame pistola, porque me está afectando la lumbre que salió del coamil donde van a sembrar la amapola. Si no puedes tú, gobierno, déjanos a la sociedad civil; ábrele la puerta".
La gente que está ahí ya no puede vivir, ya no puede subsistir; se está yendo porque este triangulito de Zacatecas, Nayarit y Durango está muy metido
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Ramos Parra recordó que durante años ha solicitado una escuela normal para la Mesa de El Nayar, "una rural, pero que sea de indígenas para que se vayan a vivir ahí. ¡Y que dice el gobierno que no se puede, por el problemón nacional que hay ahorita!
"Eso es lo que nos está doliendo. ¿Al rato en qué vamos a andar todos? ¿Vamos a adorar al Chapo, o no sé a quién más?"
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