jueves, 10 de junio de 2010

Padre homicida encaja en perfil psicótico

Padre homicida encaja en perfil psicótico
Javier Covarrubias González planeó el asesinato, no refleja culpa y puede contar a detalle cómo asfixió a los pequeños, asegura especialista

Renata Sánchez El Universal

¿Cómo puede alguien matar a sus propios hijos? ¿Asfixiarlos con sus manos y después contarlo a detalle? Javier Covarrubias González lo hizo y después de asesinarlos y tratar de encubrirlo confesó con precisión su crimen, lo cuenta sin remordimiento porque encaja en el perfil del psicótico, aseguró el psicólogo clínico Alejandro del Río.

"La estructura de personalidad psicótica tiene la característica que no hay remordimiento ni sentimientos de culpa. Los psicóticos tienen la noción de que actuaron mal pero no sienten culpa, eso se puede analizar de la frialdad. No son empáticos a los sentimientos ni a los propios ni de los demás, sí los pueden registrar pero no hacen empatía, son fríos, esto se denomina un aplanamiento afectivo", dijo el especialista.

Covarrubias narró a la Procuraduría Capitalina del Distrito Federal (PGJDF) como llevó a jugar a sus hijos, Darién -de dos años y siete meses- y a Isis -de año y medio- al Parque Tepeyac.

Se sentó sobre unas piedras y mientras su hijo jugaba a sus espaldas, atrajo a la pequeña hacia su pecho, le cubrió la naríz y la boca con una mano, hasta matarla. Tras esto, llamó al pequeño y lo asesinó del mismo modo, aunque trató de safarse.

De acuerdo con Alejandro del Río, una persona psicótica puede tener esta estructura de personalidad latente toda su vida, pero necesita de un detonante para que actúen, lo que se denomina clínicamente como pasaje al acto.

"Puede haber psicóticos sin actuar pero la presión y niveles de estrés en una situación se pueden elevar sobrepasando los niveles de estabilidad del sujeto y entonces obedece a sus impulsos. En su vida nunca pudo cometer un acto de delincuencia pero el contexto lo impulsó porque la situación que no se supo manejar y rebasó sus capacidades", dijo en entrevista con EL UNIVERSAL.

Este perfil psicológico surge a partir de dos variables, la social y la biológica. La primera se refiere al contexto de socialización primaria de los individuos, es decir, cómo fue su relación familiar, y la segunda a su baja resistencia psíquica que hace vulnerable a las personas frente a la presión.

"En las familias con estructuración psicótica hubo violencia familiar entre los padres o de los padres hacia los hijos, violencia física, psicológica, sin vínculos afectivos profundos donde hay vínculos violentos en lugar de calidez, cariño, amor, aprobación, respeto de los padres hacia los hijos. Además se da en casa donde se vive de forma hacinada, sin privacidad", dijo el psicólogo.

La mente del asesino

Covarrubias primero dijo que le habían robado a sus pequeños en Tepito e incluso exigió a las autoridades que ayudaran en su búsqueda. Luego de caer en contradicciones en sus declaraciones aseguró que los había ‘vendido' por una deuda de 25 mil pesos, luego de que había provocado bloqueos en las calles del centro de la ciudad por vecinos del barrio bravo.

Al continuar con contradicciones autoridades de la PGJDF lo sacaron de su arraigo y lo llevaron al Parque Tepeyac donde finalmente confesó que había asfixiado y ocultado a los pequeños e incluso había comprado con anticipación bolsas donde planeaba meterlos. Su justificación fue que tenía muchos problemas económicos.

De acuerdo con el especialista los móviles para asesinar son válidos dentro de la estructura de personalidad del psicótico, aunque sepa que socialmente no es correcto.

"Para Covarrubias la carga era toda la manutención de los hijos y con su muerte se liberaba, lo que comentó era que pensaba vivir con una pareja sin hijos porque ellos le generaron la presión", opinó el psicólogo.

Dentro de la mente del psicótico se da una pugna psicológica, por una parte no siente culpa pero sabe que lo que hizo merece un castigo. La razón por la que Covarrubias pudo cambiar de coartada obedece a esta tensión interna conjugada con la adrenalina que provoca un goce en el psicótico.

"En principio el psicótico tiene miedo a ser descubierto, pero en realidad sabe que se merece un castigo y quiere que lo atrapen. El psicótico planea el móvil pero deja pistas o cae en contradicciones. En los asesinatos replica en la vida adulta las situaciones de violencia que experimentó en la infancia, pero a la vez sabe que merece un castigo y lo busca o ejerce, puede suicidarse o entregarse indirectamente", dijo Alejandro del Río.

La tensión ayuda a la confesión, los psicóticos lo hacen al sentirse acorralados y al hacerlo narran de manera muy puntual los detalles de los hechos sin que tenga remordimientos "porque tienen aplanamiento afectivo y falta de sentimiento de culpa por eso pueden relatar tan detalladamente cómo lo hizo y cómo lo planeó", concluyó.

vrs

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